Martes, 22 Abril 2014 18:42

Conciencia y mitos

Una tipificación de los mitos podría ser:

  • Los mitos cosmológicos, que narran cómo y en qué circunstancias, ciertas fuerzas extraordinarias -o Seres sobrenaturales- crearon el Mundo.
  • Los mitos escatológicos, que refieren a cómo y en qué circunstancias, ciertas fuerzas extraordinarias pondrían fin a los tiempos.
  • Los mitos de iniciación –o el viaje del héroe-, que narran travesías donde algún humano experimentará prolongadas, riesgosas y azarosas circunstancias, mediante las cuales adquirirá algún resistido entendimiento, destreza o logro.
  • Los mitos de “la memoria y el olvido”, popularizados por los filósofos griegos, donde el castigo de los Dioses sobreviene como “el olvido” –que sufrimos al nacer-, respecto de nuestro origen y/o de nuestra historia milenaria. El “trofeo del héroe”:  recuperar la memoria de todo lo que fue, es y será[1].

Por otra parte, el mito es una experiencia intransferible. Al sumergirme en las narraciones míticas, experimenté (con prescindencia del relato, la cultura o las circunstancias) cómo la energía subyacente se organizaba. En la mayoría, identifiqué -con nitidez-, tres momentos:

  1. Algún momento donde los humanos quedan sumergidos, arrasados, atrapados, impotentes o encandilados en alguna circunstancia. Estas experiencias se corresponderían con las fuerzas organizadoras de la ley de economía.
  2. Algún momento donde los humanos resultan empujados, impelidos o eyectados a determinas experiencias. Esta instancia se correspondería con las fuerzas organizadoras de la ley de atracción.[2]
  3. Algún momento donde los humanos, con el auxilio de fuerzas extraordinarias –o divinas-, superan los obstáculos u obtienen los favores solicitados. En las narraciones, esta es la instancia donde “el mito se confirma a sí mismo”.Estas experiencias se corresponderían con las fuerzas organizadoras de la ley de integración y síntesis (o ley de evolución).

Tal como en los ciclos de las formas, lo esencialmente mítico acontece en un suceder de definidas y consecutivas etapas: nacimiento, limitación, expansión; confrontación y liberación[3].

La arqueología mitológica se nos re-leva con el progreso en conciencia. En algún punto, lo simbólico es despojado del “velo interpretativo” he impelido a confesar los convenientes “significantes”.

Quizás un progreso, donde lo humano desarrope, mediante el filosofar, los potentes e invisibles entramados mitológicos. Como apuntaba Friedrich Nietzshe: “Las épocas en las que aparece el filósofo son épocas de gran peligro. Entonces, cuando la rueda corre cada vez más rápido, ellos y el arte ocupan el lugar del mito que desaparece”.[4]

 

© Margarita Llada, El poder creador de la conciencia. Una teoría integradora de la evolución humana, editorial Dunken, 2013. 

[1] PLATÓN, “Teoría de la reminiscencia” presente en los mitos: de las cavernas y del carro alado.

[2] Nota: Ante tales experiencias, dos caminos son posibles: la resistencia a la transformación, con lo cual se retorna al momento 1; el despliegue de ignoradas destrezas, con lo cual se avanza al momento 3.

[3] MARGARITA LLADA. El poder creador de la conciencia. Una teoría integradora de la evolución humana. Editorial Dunken, 2013. Subtítulo: Etapas vitales de las formas: instancias.

[4] FRIEDRICH NIETZSHE, Escrito póstumo Nro. 997. Verano 1872 a fin de 1874. 

Publicado en Socio y Psicología
Domingo, 01 Septiembre 2013 07:07

Lo simbólico: un entramado misterioso

Interpretar y responder a lo simbólico pertenece a la naturaleza humana.

El hombre de todos los tiempos indagó sobre lo impenetrable. Desde la antigüedad, lo explicó simbolizando. Mediante iconografías, monumentos, símbolos, relatos, leyendas o mitos intentó asir lo inasible, representar lo vivido, resguardar secretos, convocar a fuerzas invisibles.

No sólo en la antigüedad. Las construcciones de nuestro tiempo están plagadas de comunicaciones simbólicas: los  símbolos patrios, los escudos de diversas organizaciones, las catedrales, las monedas.

El dólar, claro exponente de esta Civilización, es evidencia contundente de cómo lo simbólico nos atraviesa. Observando foráneas imágenes y extrañas coincidencias en la moneda americana cabe preguntarnos ¿qué relación existe entre los fundadores de Estados Unidos y los antiguos sabios egipcios? ¿Por qué el dólar tiene la “Pirámide con el Ojo que todo lo ve”? ¿El ojo corresponderá al dios egipcio Horus? ¿Por qué el número 13 se encuentra tantas veces en los diversos elementos: hojas de olivo, pisos de las pirámides, estrellas sobre el águila, rayas del escudo, etcétera?

Publicado en Cultura y Sociedad

En esta oportunidad quiero compartir algunos ejes para educar a nuestros niños en la nueva CONCIENCIA SOCIAL EMERGENTE y sobre los cuales propongo profundizar:

  • Primero: educar para la integración y la síntesis. Esto implica una fenomenal transformación del modelo educativo, los contenidos pedagógicos, el lenguaje, etc.  Existen algunas instituciones que realizaron avances, sin embargo, observo que, por un lado, algunos aspiran formar en conciencia sensible o integradora pero lo hacen desde un lenguaje lógico racional o dinámicas egocéntricas; por el otro, algunos proponen abordajes educativos artísticos o espirituales denostando lo lógico-racional. Lo lógico-racional es necesario y debe integrarse a los avances de otros procesos de la mente. Se trata de una convergencia integradora y superadora, no de caminos alternativos, ni uno en desmedro del otro. 
  • Segundo:  educar para despertar el creador que nos habita. El mayor potencial humano es nuestra capacidad de crear. El proceso creativo tiene      dos puntas, una, las potencialidades individuales de cada ser, la otra, nuestra participación en la humanidad. Son las creaciones de los hombres lo que fijan el rumbo de la humanidad.      
  • Tercero:  educar  para la omnisciencia. ¡Basta      de tomos y tomos! Las grandes verdades son simples. Nos hemos perdido en los      detalles, trivialidades, juicios, críticas y datos.  Lo simple no implica simplificación. Lo simple tiene se relaciona con lo esencial. El cambio de paradigma nos conduce a las verdades esenciales.
  • Cuarto:  educar para el desarrollo de la percepción intuitiva. La inteligencia que nos contiene es anterior al hombre, lo      que nosotros hacemos es ampliar nuestras capacidades a medida que      progresamos en conciencia.
  • Quinto:   educar para el correcto intercambio de la energía. El paradigma fundante “Todo es energía organizada por fuerzas evolutivas que pujan sobre la conciencia”      transforma radicalmente nuestro abordaje educativo. Imaginemos  preguntarle a un niño que molesta a sus compañeritos  “Explícame Juancito ¿Qué estás haciendo      con tu energía al molestar a tu compañerito?”. Los niños educados en el entendimiento “somos energía” guiados por docentes cuya responsabilidad sería el correcto intercambio”: ¿Se imaginan el impacto que este paradigma tendría en la vida individual y colectiva?... me emociona…

Ciertamente estamos atravesando los dolores de parto de un “nuevo conciencia planetario”. Los niños y jóvenes de hoy tendrán la responsabilidad individual y social de diseñar un destino posible. Nosotros el encargo del acto de amor más sublime:  tender un puente que les permita liderar la nueva Humanidad.

Publicado en Socio y Psicología

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